El mundo de la saga
La isla de Arho y Simettalin
Un paraíso de luz, agua y color, custodiado por los noruegos desde tiempos inmemoriales.
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La isla de Arho, también conocida como la Isla de la Libélula, es una isla mágica situada en el sudoeste de Noruega. Un paraíso de luz, agua y color, custodiado por los noruegos desde tiempos inmemoriales. Según las antiguas leyendas, allí nacieron los mitos de dioses, hadas y elfos. Es una isla dotada de voluntad propia que, en ocasiones, permanece invisible a los ojos foráneos. Puede agrandar o empequeñecer lagos, ríos, campos y montañas; transformar el paisaje y cambiar los caminos a su antojo.


Simettalin, la aldea, vive en armonía, bañada por una fina llovizna casi permanente. Sus casas blancas e idénticas, con tejados a dos aguas y una vidriera circular multicolor adornada con motivos florales, conforman un paisaje de extraordinaria belleza. En el corazón del poblado, como una clave de sol, se alza la torre de la Eternidad, una construcción altísima y nívea coronada por una semicúpula esférica incrustada de piedras preciosas. Los canales, los jardines primorosos y las casas flotantes de cristal envuelven Simettalin en una atmósfera de ensueño, como si fuera una aldea nacida de un cuento.

La isla de Arho alberga tres bosques muy diferentes entre sí. Theri, un extenso bosque de pinos, cipreses y castaños; Urhio, un antiguo bosque de tejos atravesado por el río Dhai; y Vunkia, un bosque mágico y escurridizo donde se concentra gran parte de la magia de la isla.



También posee dos grandes campos: Oubo, cubierto de girasoles y dientes de león, e Ish, un inmenso campo de amapolas presidido por el cristalino lago Yanli.


En la cola de la isla se encuentran las sagradas cataratas de Nanfi, cuyas aguas son mágicas, y las montañas de Elheodor, una escarpada cordillera perpetuamente nevada, tan hermosa como peligrosa para quienes se aventuran a recorrerla.

La isla cuenta, además, con la costa Suruyon, donde atracan los veleros y los simetal practican la pesca, y con Serilinyeru, un cerezal centenario considerado el lugar de los enamorados, al que las parejas acuden para declarar su amor y compartir sus promesas.


Cada rincón de Arho guarda un significado para los simetal. Sus bosques, montañas, ríos y campos no son solo paisajes, sino lugares sagrados donde la naturaleza, la magia y la vida permanecen unidas en perfecto equilibrio.
Lugares de la isla
Bosque de Theri
Bosque de Urhio
Bosque de Vunkia
Camino de álamos
Campo de Ish
Campo de Oubo
Cataratas de Nanfi
Costa de Suruyón
Serilinyeru